La tecnología, ¿ayuda al ser humano?
- 15 jul 2015
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El desarrollo tecnológico que nos rodea, ¿realmente está ayudando a que seamos mejores seres humanos? Es claro que en ciertos aspectos si hemos logrado ser mejores. Basta ver no solamente los avances sino también la velocidad con la que avanzan áreas como la medicina, física, química, ingeniería e incluso algunas artes u oficios; sin embargo yo no estoy tan seguro de que esa ayuda sea real.
Actualmente, gracias a las computadoras, los empleados pueden desarrollar mejor y más rápidamente su trabajo en las empresas, pero esto no significa que tengan un mejor salario, o que al hacer lo mismo en menos tiempo puedan disponer de más tiempo libre para dedicarlo a sus familias, a sus pasatiempos o, al menos, a sus amantes. Lo que ha pasado es que gracias a la reingeniería (palabra moderna cuyo real significado es: ¡Peligro, te pueden correr de la chamba!), ahora una persona tiene que hacer el trabajo de dos o de tres, sin que signifique recibir esos dos o tres salarios. La productividad que tenemos actualmente es una versión mejorada de las escenas de la películaTiempos Modernos de Chaplin, en donde la llave para apretar tornillos se ha transformado en la Blackberry que cargamos todos los días. Grillete moderno que muestra cómo la ambición y la competencia desmedida continúan esclavizando al ser humano.
El apoyo tecnológico, materializado en computadoras, comunicaciones, sistemas de información, ha logrado que una persona pueda hacer perfectamente bien el trabajo que hace veinte años hacían varias, pero el nivel de angustia y de estrés es mucho mayor porque la responsabilidad compartida entre esas varias personas ahora se concentra solamente en una. Los sistemas de comunicación (telefonía celular, Internet) han logrado que el sueño de muchos dueños de haciendas del siglo XIX se haya hecho realidad. Hoy la jornada de trabajo es tiempo completo, pero verdaderamente completo: catorce horas diarias los siete días de la semana, sobre todo en altos niveles de las empresas. Se exige un trabajo más complejo y más rápido, sin que eso signifique que el resultado final, para la empresa o para el trabajador, sea mejor. Las personas tienen menos tiempo para atender a sus hijos, a sus familias, a sus amigos; hoy es mucho más importante contestar un correo electrónico que atender la inquietud de un buen amigo

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